HISTORIA

Un hotel con mucho estilo en un edificio clásico del siglo XX

Un hotel con mucho estilo en un edificio clásico del siglo XX

L’Avenida se encuentra en Sóller, un encantador valle de naranjos a los pies de la Sierra de Tramuntana. Se trata de un hotel romántico en el que podrás disfrutar de unas maravillosas vacaciones en la preciosa isla de Mallorca.

Nuestro maravilloso hotel boutique combina elementos de diseño contemporáneo y moderno con las características de un edificio clásico del siglo XX. Techos ornamentados, vigas de madera, arcos de piedra caliza y materiales como el mármol, entre otros, se combinan con muebles de cuero, alfombras y papel pintado, todo ello en un estilo elegante y ecléctico poco habitual.

Como señalan muchos de nuestros clientes, se trata de un edificio verdaderamente extraordinario, diferente a cualquier otro, situado en uno de los lugares más bellos de la isla.

L’Avenida se encuentra en Sóller, un encantador valle de naranjos a los pies de la Sierra de Tramuntana. Se trata de un hotel romántico en el que podrás disfrutar de unas maravillosas vacaciones en la preciosa isla de Mallorca.

Nuestro maravilloso hotel boutique combina elementos de diseño contemporáneo y moderno con las características de un edificio clásico del siglo XX. Techos ornamentados, vigas de madera, arcos de piedra caliza y materiales como el mármol, entre otros, se combinan con muebles de cuero, alfombras y papel pintado, todo ello en un estilo elegante y ecléctico poco habitual.

Como señalan muchos de nuestros clientes, se trata de un edificio verdaderamente extraordinario, diferente a cualquier otro, situado en uno de los lugares más bellos de la isla.

La Gran Vía, una importante avenida de principios del siglo XX surgida de la expansión de Sóller, es un ejemplo del modernismo en la ciudad, con sus imponentes casas señoriales cargadas de historia. Uno de estos magníficos edificios es la casa Magraner, sede actual de L’Avenida, una singular obra de arte modernista encargada por Joan Magraner e inaugurada en 1912, según la inscripción que puede verse en su fachada.

Aunque no ha sido posible verificar quién fue el verdadero arquitecto de esta obra, hay muchos indicios que apuntan a que fue obra de Joan Rubió y Bellver, discípulo de Gaudí y arquitecto de otros edificios emblemáticos como Can Prunera y el Banco de Sóller. De estilo vanguardista con matices del Art Nouveau francés y del modernismo catalán, el edificio donde se encuentra nuestro establecimiento L’Avenida destaca por sus increíbles fachadas principal e interior, que presentan una mezcla de materiales como la piedra caliza de Sóller y el hierro forjado con motivos vegetales, tan típicos del movimiento artístico modernista.

La Gran Vía, una importante avenida de principios del siglo XX surgida de la expansión de Sóller, es un ejemplo del modernismo en la ciudad, con sus imponentes casas señoriales cargadas de historia. Uno de estos magníficos edificios es la casa Magraner, sede actual de L’Avenida, una singular obra de arte modernista encargada por Joan Magraner e inaugurada en 1912, según la inscripción que puede verse en su fachada.

Aunque no ha sido posible verificar quién fue el verdadero arquitecto de esta obra, hay muchos indicios que apuntan a que fue obra de Joan Rubió y Bellver, discípulo de Gaudí y arquitecto de otros edificios emblemáticos como Can Prunera y el Banco de Sóller. De estilo vanguardista con matices del Art Nouveau francés y del modernismo catalán, el edificio donde se encuentra nuestro establecimiento L’Avenida destaca por sus increíbles fachadas principal e interior, que presentan una mezcla de materiales como la piedra caliza de Sóller y el hierro forjado con motivos vegetales, tan típicos del movimiento artístico modernista.

NUESTRA FILOSOFIA

NUESTRA FILOSOFIA

Este precioso edificio de principios de siglo no es solo un hogar cálido y acogedor donde sentirse como en casa, sino una pieza viva y palpitante de la historia arquitectónica de Mallorca. Hace tan solo 10 años, esta mansión abandonada se encontraba en ruinas. Así que, con la ayuda de talentosos artesanos locales y una visión inquebrantable, nos propusimos devolver la vida a este edificio protegido de 1912. Se restauraron cuidadosamente los ornamentados techos de yeso, se reconstruyó la majestuosa escalera de mármol y, ahora, la casa es un elegante alojamiento: un santuario alejado de todas las tensiones de la vida moderna.

Este precioso edificio de principios de siglo no es solo un hogar cálido y acogedor donde sentirse como en casa, sino una pieza viva y palpitante de la historia arquitectónica de Mallorca. Hace tan solo 10 años, esta mansión abandonada se encontraba en ruinas. Así que, con la ayuda de talentosos artesanos locales y una visión inquebrantable, nos propusimos devolver la vida a este edificio protegido de 1912. Se restauraron cuidadosamente los ornamentados techos de yeso, se reconstruyó la majestuosa escalera de mármol y, ahora, la casa es un elegante alojamiento: un santuario alejado de todas las tensiones de la vida moderna.

Este precioso edificio de principios de siglo no es solo un hogar cálido y acogedor donde sentirse como en casa, sino una pieza viva y palpitante de la historia arquitectónica de Mallorca. Hace tan solo 10 años, esta mansión abandonada se encontraba en ruinas. Así que, con la ayuda de talentosos artesanos locales y una visión inquebrantable, nos propusimos devolver la vida a este edificio protegido de 1912. Se restauraron cuidadosamente los ornamentados techos de yeso, se reconstruyó la majestuosa escalera de mármol y, ahora, la casa es un elegante alojamiento: un santuario alejado de todas las tensiones de la vida moderna.

Este precioso edificio de principios de siglo no es solo un hogar cálido y acogedor donde sentirse como en casa, sino una pieza viva y palpitante de la historia arquitectónica de Mallorca. Hace tan solo 10 años, esta mansión abandonada se encontraba en ruinas. Así que, con la ayuda de talentosos artesanos locales y una visión inquebrantable, nos propusimos devolver la vida a este edificio protegido de 1912. Se restauraron cuidadosamente los ornamentados techos de yeso, se reconstruyó la majestuosa escalera de mármol y, ahora, la casa es un elegante alojamiento: un santuario alejado de todas las tensiones de la vida moderna.